Validación emocional.
Llevas tiempo descuidando tus emociones, tus necesidades y universos internos?
Es momento de validar lo que sientes para aceptarte como persona y empezar a realizar cambios que reviertan en aquello que mereces: calma, equilibrio y bienestar.
El arte de la validación no se orienta solo hacia las personas que nos rodean. Sabemos que es esencial reconocer los sentimientos ajenos, las necesidades y particularidades de aquellos a quienes queremos. Hacerlo mejora las dinámicas relacionales; es cierto. Sin embargo, es bueno no descuidar la relación más decisiva de todas: la que tenemos con nosotros mismos.
Aprender a estar presente. Tomar conciencia de la emoción que sientes aquí y ahora es clave. Por lo general, estamos habituados a dejar para después, el malestar que sentimos hoy.
Reconocer, etiquetar y aceptar. Todo pensamiento, sensación, emoción y sentimiento debe reconocerse, para después ponerle nombre y darle espacio. No podemos reprimirlo, la aceptación es liberación para comprender lo que sentimos.
¿Qué hace que sientas esto y de dónde viene? Todo proceso mental tiene un origen y parte de un contexto. Si me siento decepcionado a pesar de tener un buen trabajo, es posible que en realidad haya otro deseo, otro anhelo interno, otra preocupación.
Aceptar sin juzgar. No seas tú peor jue ni tú pero enemigos. Todo aquello que sientes es válido.
Transformar, canalizar y concientizarnos. Toda emoción y todo pensamiento reclama algo y nos informa de algún hecho concreto. Una vez que comprendamos su mensaje es momento de pasar a la acción, de generar cambios para lograr el equilibrio y el bienestar. En caso de no lograrlo por nosotros mismos, tomaremos conciencia de la necesidad de solicitar acompañamiento.
Para concluir, todos estos procesos para validarte a ti mismo requieren tiempo, voluntad y práctica. Aceptarnos, cuidarnos y decirnos que no hay nada malo en nosotros, es un hábito que podemos adquirir y empezar a practicar.
Con cariño.
Pao.
¿Cómo puedes empezar a validarte?
Aprender a estar presente. Tomar conciencia de la emoción que sientes aquí y ahora es clave. Por lo general, estamos habituados a dejar para después, el malestar que sentimos hoy.
Reconocer, etiquetar y aceptar. Todo pensamiento, sensación, emoción y sentimiento debe reconocerse, para después ponerle nombre y darle espacio. No podemos reprimirlo, la aceptación es liberación para comprender lo que sentimos.
¿Qué hace que sientas esto y de dónde viene? Todo proceso mental tiene un origen y parte de un contexto. Si me siento decepcionado a pesar de tener un buen trabajo, es posible que en realidad haya otro deseo, otro anhelo interno, otra preocupación.
Aceptar sin juzgar. No seas tú peor jue ni tú pero enemigos. Todo aquello que sientes es válido.
Transformar, canalizar y concientizarnos. Toda emoción y todo pensamiento reclama algo y nos informa de algún hecho concreto. Una vez que comprendamos su mensaje es momento de pasar a la acción, de generar cambios para lograr el equilibrio y el bienestar. En caso de no lograrlo por nosotros mismos, tomaremos conciencia de la necesidad de solicitar acompañamiento.
Para concluir, todos estos procesos para validarte a ti mismo requieren tiempo, voluntad y práctica. Aceptarnos, cuidarnos y decirnos que no hay nada malo en nosotros, es un hábito que podemos adquirir y empezar a practicar.
Con cariño.
Pao.




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